abril 19, 2020
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“Father of All, motherfuckers”, una parodia de Green Day

💿 El 7 de febrero pasado se publicó el ansiado disco de Green Day. Un álbum extraño y repleto de estética. Con un marco de juventud que lo hace raramente incomparable. Con ustedes: “Father of all mother fuckers”.

Green Day no es aquella banda joven que supo irrumpir a mediados de los 80s como si fuera un bombazo de explosión y melodía punk. Hoy los muchachos de California transcurren su vida musical camino a los cuarenta años de banda; por eso, las realidades no son las mismas de aquel entonces. Cambiaron las personas y con ellas, los gustos y modas.

Para empezar a analizar “Father of all mother fuckers” no podemos dejar de notar la parodia. Sí, la parodia. Basta remitirse al 2004 cuando saliera “American Idiot”, el muchas veces mencionado, ópera-punk, con éxitos como el homónimo al disco, “Jesus of Suburbia”, “Holiday”, entre otros. Bueno, por si no se acuerdan de aquella tapa, aquí se las dejo.

Parecida al del último disco ¿no? Basta con prestarle un poco de atención para entender que hay “algo” entre ambos discos. Luego veremos.

💿 Retomemos con la nueva placa. Audio fino, hipermasterizado y con un sonido de altamente comercial, los Green Day decidieron hacer un producto corto, incisivo y dinámico pero con poca impronta punk.

El disco arranca con el sencillo “Father of all…”, una canción con un riff potente y un estribillo pegadizo. No obstante, ya en los primeros segundos de canción, cuando las voces aparecen hace que uno frunza el ceño, como no entendiendo que sucede. Es el gran amigo “falsete” quien nos va a acompañar a lo largo del CD.


El segundo tema se titula “Fire, Ready, Aim” y aquí encontramos una suerte de Arctic Monkeys; con riffs contundentes y muy radiales, tan eléctricos como monótonos. Avanzan los sintetizadores y pianos. Nos acordamos que hemos dejado el punk-rock hace tiempo.

🥁 La tercera canción hace que uno asienta constantemente; el sonido del bombo y el tambor hasta la llegada de la voz de Billie Joe como detrás de una cámara anticipan un tema con un clímax más cálido que en los anteriores. Según el cantante en una entrevista, “Oh Yeah” es una crítica a la utilización de las redes sociales y al impacto que pueden tener a futuro en las generaciones.

En la cuarta producción aparece nuevamente el falsete en escena y si uno no supiera que se trata de Green Day diría, quizás que es una canción sacada de algún programa de Disney. “Meet Me on the Roof” tiene ese sonido característico de serie juvenil, acompañado por el audio de panderetas y el “oh oh oh” de Billie que hacen de éste un tema super vendible y probablemente elegido para los medios de difusión tradicionales, tipo TV o radio (Pop, o One).

Como quien no quiere la cosa, llegamos a la mitad del disco. Aquí aparece “I Was a Teenage Teenager”, para mi uno de los mejores temas del álbum. Empiezan el bajo y luego la voz tan suaves como especiales para desembocar en un estribillo (a fuerza de falsetes, claro) con una melodía preciosa; preparado, seguro, para ser cantado en vivo.

“I was a teenage teenager full of piss and vinegar
Living like a prisoner for haters
I was a teenage teenager, I am an alien visitor
My life’s a mess and school is just for suckers”

La siguiente es un rocanrol de esos que está bueno bailar. “Stab You in the Heart” te remonta a los años 50s o 60s donde las estrellas de la música se caracterizaban no por la rudeza ni mucho menos por la distorsión, sino más bien, por el swing y hacer que los zapatos se gasten en la pista. Gran tema.

👊 “Sugar Youth” me encanta. Puede que tenga, de nuevo, mucha influencia de Arctic Monkeys y a la vez no creo que sea una gran canción pero los casi dos minutos que dura se encarga de decirte “Yo no quiero ser un Romeo”. Directo, letal y contundente.

El antepenúltimo, “Junkies on a high”, tema es oscuro pero a la vez comercial. Puede que los acordes, en ésta, un poco más estirados, te hagan acNiordar al mítico “Boulevard of broken dreams”. Quizás se sale de la estética normal del disco. Es tan interesante como lento.

“Take the Money and Crawl” parece una de esas canciones que abren los discos. Un riff picante, la voz con reverb y el falsete a flor de piel. Se siente como el tema del estribillo continuo, eterno.

El disco termina con “Graffitia”, una melodía clásica de Green Day, una sonata que, seguramente, ya le hemos escuchado a Billie Joe. Una canción con distintos ambientes; el estribillo, a mi entender no llega a ser pero se repite tantas veces que te deja con la duda de si es bueno o no.

Sin lugar a dudas, para los que escuchamos y vibramos con “Dookie“, “Nimroad” y hasta nos gustó el aura que nos regalaron “American Idiot” y el cambio en “Revolution Radio“; este nuevo disco, “Father of All mother fuckers” se siente como una verdadera caída. No se si creerme la parodia, la burla o el desinterés pero pareciera que Green Day, tras cuatro años de espera desilusionó. O por lo menos a quien escribe y seguramente a los fanáticos de antaño. Quizás porque uno esperaba algún machaque, pero no; o bien quizás solo, apuntaron a otro lugar, a otro público, aquel que consume series de Disney. Para ellos, seguro es un álbum de ensueño.

✍ Por Pablo Mosquera

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